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ADICAM y Guías Malouco. Juntos en el Camino Portugués. 3ª Jornada. Padrón – Santiago de Compostela. 27 Kms.

¡El despertador sonó puntualito (…) a las 5.30 a.m. y nuestr@s chic@s ya estaban preparad@s! Los nervios estaban a flor de piel, Santiago estaba cerquita y se hacía notar en el ambiente. Nos esperaba una etapa más larga que la dos anteriores: Padrón – Santiago. 27Kms. No pasaba nada, con el ritmo que llevaban íbamos y volvíamos andando a Cangas y todo en el mismo día si hacía falta.

Eran las 6.20 a.m. Metimos las mochilas en la furgo y nos dirigimos al bar que nos había indicado la compañera nocturna de Olga a desayunar. Nos habían indicado que se desviaba un poco del trazado, así que cuando nos dimos cuenta de que llevábamos 1 kilómetro sin ver ni el bar ni las amarillas flechas que indican el Camino, nos empezamos a poner nerviosos. Aprovechamos que unos basureros estaban por allí y les preguntamos. Tuvimos que dar vuelta; había que cruzar el puente romano e ir por la zona vieja. Bueno, el par de kilometritos que hicimos a mayores nos ayudo a calentar. Hay que verle la parte buena. Era tan de noche, que las aceras estaban sin poner. Anduvimos buscando el bar para desayunar (los chocolatitos los dejábamos para el piscolabis de media mañana) y cuando dimos con el, estaba cerrado. ¡Vaya por Dios! Nuestr@s chic@s se lo tomaron bien, siguieron con buen ritmo. Dejamos atrás a Iria Flavia y llegamos a A Esclavitude. Hay que tener que era lunes y festivo, los hosteleros se dieron un poco de margen para abrir temprano y todos los que pasábamos estaban cerrados. Hasta que nos llamó Fredy para decirnos que a 1kms teníamos un oasis esperándonos. Las caras expresaban hambre y sed y se notó en el ritmo camino del bar. Estaba lleno de pescadores de río y trabajadores (autónomos, suponemos…). Nos tomamos un desayuno para profesionales: zumo de naranja natural, tostadas y café y andando que es Gerundio.

Llegamos a Rúa de Francos en el Concello de Teo (donde dormiríamos si así lo decidiesen la noche anterior para llegar a la misa del Peregrino) y vieron que no habrían llegado en buenas condiciones hasta allí. Y ahora si que si, quedaba el último tramo hasta el objetivo: Santiago de Compostela a 9Kms. Tomamos el piscolabis prometido, recarga de chocolate, manzanas, pan, barritas energéticas y al Camino. Nos encontramos con los chicos de las bicis que habíamos conocido de noche en Padrón, nos deseamos Buen Camino y nos seguimos cruzando con más y más grupos que estaban haciendo el Camino por etapas: cada fin de semana, una etapa y otros de un Colegio de Vigo que estaban cumpliendo con los tramos al igual que nosotros. Subimos unos cuantos repechitos, no hacían más que preguntar cuántos más quedaban: “Pocos, pocos….”. Veían la hora e imaginaban a qué hora llegaríamos. Unos fueron muy exactos en sus previsiones.

Y justo cuando estaban recordando a toda la familia de sus peores enemigos después de tanto subir, Fredy nos dio luz verde y rico melón que hizo olvidar repechitos, piernacas con dolor y pies escocidillos de calor. Supo a gloria. Y ya sabemos: sin dolor, no hay gloria. Esa fue su primera recompensa. Seguimos tramo y entramos en la ciudad de Santiago. Uy, los nervios afloraban, la emoción subía desde los pies hasta la cabeza y animaba al personal. Empezamos a cruzarnos con más y más peregrinos, turigrinos, ciclogrinos y multitud de gente en general. Hasta que ya, a lo lejos (pero ya tan cerca) veíamos la Catedral. Entramos en la zona vieja de Santiago, empezamos a cantar y nos quedábamos en silencio por la emoción. ¡Ya estamos aquí! Alguna aprovechó para mandar unas cuantas palabras en tonito jactoso al aire. Lo habían conseguido, en tiempo record, sin trampa, sin cartón, sin abandonos, sin amagos de rendirse, con risas, con fuerzas para volver a empezar y desde Tui.

Una manifestación frente a la Catedral nos recibió en un primer momento, pero daba igual, ya estábamos allí. Hicimos fotos aquí, fotos allá, fotos acullá… Eran las 13.15 p.m. 28Kms en 7 horas y parando cada hora a tomar piscolabis y reponer fuerzas. Les dimos tiempo a ir a misa, a unirse a la manifestación, a comprar algún detallito y nos volvimos a reencontrar para ir a comer.

Comimos, repasamos las anécdotas del Camino, recordamos qué nos llevó a hacerlo, que nos llevamos después de hacerlo y qué iban a responder en casa…

No recibieron la Compostelana (hicimos 65Kms y hay que hacer un mínimo de 100Kms a pie o 200Kms en bici para recibirla), pero se conocieron un poco más así mism@s.

¡!Lo habéis hecho muy bien!¡: Maria de Jesús, Isabel Gómez, Juan Carlos, Maria Caíño, Santiago Chapela, Gemma Martínez, Pilar Parcero, Mercedes Vizoso, Amelia Maruenda, Ángel García, Teresa Barros, Rosa Pastoriza, Teresa Costas y Teresa Cordeiro (que se sumaron al grupo en Caldas de Reis).

Desde Guías Malouco no nos queda más que decirles que han sido un grupo estupendo al que le damos las gracias por hacer de nuestro trabajo un placer. Dar las gracias también a Lina Fernández y a ADICAM por haber confiado en nosotros para la organización de la actividad.

Agradecemos la colaboración de Melucho de “La Frutería” (Av/ Galicia. Cangas de Morrazo)

Mela Malouco

Guías Malouco

ADICAM y Guías Malouco. Juntos en el Camino Portugués. 2ª Jornada. Caldas de Reis – Padrón. 19Kms.

El despertador sonó a las 7.00 a.m., yo tuve que levantarme 20 minutitos más tarde… Algo me había echo daño al estómago el día anterior y me lo hizo sufrir durante la noche. No dormí nada, me limité a dar vueltas en el saco y escuchar dormir al grupo. Estuvieron listos puntualmente. Durante la noche se cocinaron una ampollita y una leve tendinitis en dos de las chicas, pero eso no evitó que comenzasen la etapa con fuerzas y ganas. Yo sin embargo, estaba sin fuerzas…

Preparamos todas las mochilas, montamos todo en la furgo y nos dispusimos a calentar el cuerpo para empezar la 2ª jornada con origen Caldas de Reis y con destino Padrón con 19Kms de distancia entre ellas. Calentamos motores, tobillos, rodillas, caderas y nos fuimos a desayunar. ¡No va a ser todo sufrir! Desayunamos como auténticos profesionales del senderismo y partimos. Yo estaba un poco floja así que, no perdí tiempo en decirle a Fredy que fuese calentando las cachas porque me iba a tener que relevar en unos kilómetros.

Salimos a las 8.40 a.m. Como el día anterior llevaron tan buen ritmo, no hizo falta salir muy temprano. Llevaron el mismo ritmo que en la 1ª jornada: 5kms/hora y adelantándose a las expectativas. Han sido unos fenómenos durante todo el Camino, una fuerza, unas ganas y unas risas que tumbarían a cualquiera y cerrarían muchas bocas.

Había pasado la primera hora y media y ya estábamos parando para reagrupar a nuestr@s chic@s y tomar un piscolabis rapidito, estábamos en Santa Mariña de Carracedo a 5,5Kms de Caldas de Reis. Un poco de fruta, agüita y yo di el relevo a Fredy. ¡Pueden decir que tumbaron a su propia guía…! Mi estómago estaba como una centrifugadora con el programa al máximo de velocidad…

Mi equipo estaba conectado por teléfono, por correo electrónico y por localización geográfica, aquí no dejamos nada a la suerte, solo la velocidad nuestros chic@s… Nos volvimos a ver en San Miguel de Valga para que se refrescaran con un poquito más de agua, fruta y chocolate. Yo llevé la furgo de apoyo y Fredy y Eugenia siguieron guiando al grupo unos kilómetros más. Se que no me echaron de menos en mi ausencia, me lo hicieron saber a mi regreso a su lado. Los volví a asistir en Pontecesures, a las puertas del fin de etapa. Otra cosa quizá no, pero alimentados estuvieron de lo lindo durante los 3 días. Paradita: bocadito. La operación bikini fue a la inversa, no fue para caber en el del año pasado, si no para comprar otro más grande para este verano… Le di el relevo a Fredy, me siguió acompañando Eugenia y encaramos la última parte de la etapa. Nuestr@s chic@s iban bien, muy bien, a muy buen ritmo y con muy buena actitud pero todos tenían la misma sensación: la etapa, aun siendo la más corta a recorrer, se les había echo larga; más que la del día anterior.

Durante la jornada, discutieron si querían llegar a tiempo a la misa del Peregrino el lunes (12.00 p.m.). Intentar llegar a la misa de las 12, suponía o bien levantarse a las 5,30 a.m.  o bien intentar llegar hasta el siguiente albergue en Teo (a 11Kms de Padrón). A nuestro destino principal (Padrón) llegamos a las 14.00 p.m., muy buena hora. Lo discutieron, bien sus pros y sus contras y decidieron quedarnos en Padrón. Allí nos recibió una gran profesional de la atención al público. Una gran mujer. Su nombre, bueno, daré pistas, empieza por “Ol” y termina por “ga”;  a la cual no le puedo agradecer su buena atención, ni servicio ni nada. Y no es que Jesús (del albergue de Caldas de Reis) pusiera el listón demasiado alto si no que, simplemente, hizo su trabajo como un auténtico profesional. Más que perfecto, sin forzar. Pero a esta nuestra amiga y su compañera nocturna (a la cual no le pude preguntar su nombre) les aconsejaría que tomasen un par de paquetes (si, paquetes) de all-bran cada 4 horas durante un mes, a ver si se les va la mala leche por donde se tiene que ir. Subimos a la habitación, cogimos litera, a la ducha y a la calle. ¡El mercadillo nos estaba esperando! Les dejamos libre toda la tarde y nos reencontramos a las 20.00 p.m.

El albergue estaba lleno, sólo quedó una cama libre. Nos encontramos con unos chicos de Moaña y Pontevedra que habían salido el sábado desde O Porto, pararon en Pontevedra a dormir y esa noche en Padrón. Uno de ellos llevaba un remolque especial para la bici. Un profesional; pertenece al grupo de “Bike ou non vai” de Cangas. Fuimos a picar algo y a dormir. En la mente sólo tenían el llegar a Santiago. Mantenían las fuerzas, ganas e ilusión por estar siendo capaces de hacer las etapas, sin trampas ni cartón.

Nos atendió la compañera de nuestra gran amiga, nos dio unas indicaciones para llegar a una cafetería y desayunar tempranito y nos fuimos para las literas. El despertador estaba preparado para las 5.30 a.m.

Mela Malouco

Guías Malouco

ADICAM y Guías Malouco. Juntos en el Camino Portugués. 1ª Jornada. Pontevedra – Padrón. 22Kms.

Habíamos quedado con el grupo a las 6:00 frente el Pabellón Municipal de Deportes de Pontevedra y allí estaban. Puntuales. Yo había estado con ellas hacía 3 días en las instalaciones de ADICAM para explicarles en qué consistía la actividad y qué les recomendaba que llevasen de ropa, material, actitud… Se conocían, toman el cafecito juntas, van al gimnasio, van a andar, comparten amistad y vida y, sin embargo en la salida, no hablaban mucho. Se les notaba nerviosas. Se miraban, revisaban las mochilas una y otra vez. Una vez que pasó el miedo inicial, supimos el por qué.

Presenté al equipo de Guías Malouco que les acompañaría los siguientes 3 días durante las 24 horas: Conductor del coche de apoyo: Fredy Iglesias, Asistente de Guía: Eugenia Graña y la Guía del grupo: yo, Mela Iglesias. Montamos las mochilas grandes en la furgoneta que conducía Fredy, Eugenia y yo les repartimos unas mochilitas naranjas y una gorra para que llevasen lo justo y necesario de peso a sus espaldas. Protección para el solete mañanero,  camiseta y pañoleta rosa insignia de ADICAM y a caminar.

El grupo lo formaron: Maria de Jesús, Isabel Gómez, Juan Carlos, Maria Caiño, Santiago Chapela, Gemma Martínez, Pilar Parcero, Mercedes Vizoso, Amelia Maruenda, Ángel García, Teresa Barros, Rosa Pastoriza, Teresa Costas y Teresa Cordeiro (que se sumaron al grupo en Caldas de Reis).

Eran ya, las 6:30  Calentamos tobillos, rodillas, caderitas y nos dispusimos a empezar la etapa que nos llevaría de Pontevedra a Caldas de Reis en cuestión de 22Kms (aprox) y unas 8 horas haciendo paradas durante el recorrido. Mis cálculos quedaron reducidos a cenizas ya el primer día. Ahora os explico por qué. Calculaba que llevaríamos un ritmo de unos 3kms/hora, una buena marcha para rutas en llano. Pues no, calcule de manera tan conservadora, que sólo el primer día, el grupo iba 3 horas por delante de mis expectativas. Íbamos a una velocidad de 5kms/hora. Si, si, si. Echar cuentas, sumar, restar, contar kilómetros… Mi querido grupo, venía con un poco de miedito, con dudas, con pocos “ánimos”. Venían, pero esas sensaciones desaparecieron en las 3 primeras horas. A casi todas, sus familias y amigos les habían intentado convencer de que no iban a ser capaces de hacer las etapas, que se iban a rendir en la primera, que era demasiado tute y que los pies y las ampollas les iban a fastidiar el Camino. Pues sabéis que os digo yo: tururú! Fueron tan bien y tan rápido, que hicimos las paradas programadas con 1 hora de adelanto. Por poco llegábamos antes nosotros que Fredy con la furgo de apoyo (…). Cada vez que se lo decía, se sorprendían más y no hacían más que preguntar: “¿Pero cómo creías que íbamos a ir, a qué velocidad contabas con ir?” “Pues igual de bien, disfrutando del paisaje y a un buen ritmo de unos 3Kms/hora, pero es que estáis yendo muy bien, cualquiera os pilla en las etapas.”

Hicimos paraditas de rigor en la etapa. Recuperaron fuerzas con chocolate, pastelitos, agua y fruta que les ofrecimos gracias a nuestro colaborador Melucho de “La Frutería” (Cangas de Morrazo). ¡Que bien sabían los refuerzos de energía! Paramos el Alba, San Antoniño, Tibo y a nuestra llegada a Caldas de Reis a las 13:00 ¡Con 3,5horas de antelación a lo previsto! Y lo más importante, tod@s estaban enteritos y con los pies sanos. Por poco no se enteran del recorrido: “¿Ya llegamos?”, “¿Esto es Caldas?” “Si señores y señoras, esto es Caldas de Reis, fin de nuestra primera etapa del Camino Portugués a Santiago de Compostela.” Alucinaron, no veían el momento de sellar y sellar sus Credenciales para llevarlas lo más llenas posibles de pruebas de haber hecho la ruta de principio a fin.

El albergue estaba en el centro del municipio, cogimos las mochilas de la furgoneta de apoyo y nos dispusimos a dar entrada. Allí nos esperaba Jesús, el chico que lleva el Albergue y el Bar 5 Jotas junto su hermana y su mujer Bea. Desde aquí le agradecemos su atención, su servicio y sus recomendaciones. Muchas gracias.

El grupo escogió cama, dejó todo, nos acicalamos y tuvimos toda la tarde libre como pajarillos para hacer compras, conocer Caldas, tomar un cafecito y compartir las primeras impresiones. A las 20:00 nos tomamos algo en un bar pegadito al río y al antiguo Balneario de Caldas y nos fuimos al albergue; cerraba a las 10. Se notaban las caras de cansancio y las piernas necesitaban reposo para encarar la siguiente etapa con fuerzas.

Nos despedimos, compartimos risas nocturnas por los ronquidos de unos y ronquiditos de otros y nos pusimos a dormir.

Mela Malouco

Guías Malouco