Una Guía en el Camino. 3ª Jornada: O Cebreiro – Samos. 36 Kms

– Después de la etapa tan dura del día anterior (Villafranca – O Cebreíro) el cuerpo ni el cuerpo estaba para mucha fiesta, ni los pies para muchos tangos. Me levante a las 6.30, después de haber remoloneado media hora en el barracon/litera. Deje a Ana y Carlos comiendo algo en la puerta del Albergue y yo me fui de fina a desayunar en uno de los cafés que estaban a la salida de O .Cebreíro. Me tome 1piscina de café con leche y un bollo con chocolate, por supuesto(total: 3.90E). Allí estaban José (el chico que estiraba como un profesional) y Marcos (el chico argentino que vi sufrir tanto en ni primer día en Villafranca). Nos saludamos y poco antes de terminar mi café se fueron juntos con un: “.buen viaje”. “Igualmente!” Termine y me fui.


Por lo visto había dos salidas posibles: una por encima del albergue y otra justo saliendo de la cafetería. Yo tome la de abajo. A unos pasos por delante iba un japonés con el kimono blanco reluciente y una mochila en la que no consigo entender que le de para pasar el Camino: no saco, ni estérilla. Debe ser un auténtico ninja. Poco detrás, llevaba a tres señores catalanes que llevaban una pequeña mochila (les portaban las mochilas de etapa en etapa-…-). Ellos iban hablando de política y fútbol, ella se me puso a la par y nos pusimos a hablar de todo y de nada. Iba ímpoluta, con rimel y lápiz de ojos (con lo que me costo a mi decidir dejarlos atras, por poco s me da por pedirserlo y ponérmelo en medio de la ruta). Nosotros íbamos por el asfalto cuando a unos 2km de la salida, me reemcontre con Jose y Marcos. A partir de ahí y hasta ahora, seguimos juntos.


Estaba siendo una etapa bonita, hacia que olvidasemos el puro sufrimiento del día anterior. Al principio no hablamos mucho. subimos, bajamos, volvimos a subir y así un buen rato. Nos preguntamos el nombre y comentamos la etapa de subida a O Cebreíro. Al cabo de unos pocos Km nos cruzamos con un hombre que de paro a colocarme bien unas puñeteras naranjas que había comprado el día anterior y que no había sido capaz de comer por el cansancio. Siguió camino y lo volvimos a encontrar  en lo alto del campanario de una pequeña iglesia en el Alto de Poio. El estaba grabando con su inseparable camara, nosotros saldremos en su guía personal. Se llama Valentin (alias: Valiente Casal) y es de Madrid. Se convirtió en el 4to integrante de este equipo: Marcos (Argentina), José (Madrid), Valentin (Madrid) y yo (Cangas de Morrazo) Hechos un equipo de desconocidos pero inseparables, estamos juntos hasta hoy. Estoy teniendo problemas con la cobertura, por eso voy un poco retrasada, pero os intento ir informando en tiempo real de todo lo que pasa.

Esta etapa resulto distinta. Casi todos los peregrinos con los que hable días anteriores iban de o Cebreíro a Triacastela para el día siguiente ir hasta Sarría (2 etapas de 20km cada una) porque decían que valía más la pena. Nosotros fuimos de fuertes y nos comimos un etapa (lo que significa un día menos de Camino) de o Cebreíro-Samos (se suponía que era una etapa de unos 30km (…) Los pies empezaban a dar un poco la tabarra cuando (al fin!) paramos en un bar a tomar un bocata. Allí estaban .Ana y Carlos casi a punto de retomar la marcha. Les pregunte que tal estaban y me dijeron que ok, que pararian en .sarria. Me quite los tenis y… Uf! Dos ampollas estaban a puntito de caramelo para ser aniquiladas hasta la muerte. Yo que era una inexperta en esto del

Camino (y digo era porque he aprendido tanto en estos pocos días, que me servirán tanto para volver al camino, como para la vida “real”) mire para un pie, vi pa otro y dije: ” y ahora?”. Menos mal que estaba allí Marcos con su experiencia en ampollas, Jose con sus tijeras y aguja y Valentin con su Betadine en gel y sus ganas de curarmelas. Me dolió un poco, pero de esto nadie se muete. Ahora ya se como curar ampollas. Tardamos un buen rato en terminar, entre la cervecitá, la ampolla y la recuperación. Partimos. Increíblemente, las ampollas no me dieron demasiado la lata, más bien todo lo contrario. La etapa fue larga, muy larga. Nos fuimos preguntando los unos a los otros que hacemos, de donde venimos, a donde vamos, quienes somos… Lo que pasa en el Camino, queda en el Camino.

Seguíamos la etapa, pasamos por Triacastela (fin de etapa para muchos, lugar de paso para nosotros). Seguimos hasta Samos. El tramos de la salida de Triacastela hacia Samos fue por alfalto y muy duro por el calor que hacia. Ya no sabíamos donde terminaba la suela de la bota y empezaba el asfaltó. Y de repente, un pequeño Oasis en el camino: una fuente al lado de la carrtera! Nos mojamós como canarios en pleno les de agosto. Y retomamos el sendero. Las piernas, las fuerzas y el ánimos empezaban a decaer. José con dolor en la cadera, Marcos con daño en la rodilla, yo con las ampollitas y Valentin…. Valentin tenía las fuerza que

Marcos, Jose y yo juntos. Parecía un quinto recién levantado del catre. Tiraba por todos nosotros. Tuvimoe que parar en varios momentos; la etapa de nos estaba haciendo interminable y yo estaba n el límite de mi limite. Decidimos buscar lugar donde comer y justo lo encontramos. Un ultramarinos/bar/taberna/… Donde nos tomamos unos bocatas, una cervecita y escuchamos a dos típicos paísaños hablando del putisclú de la zona. Con las patas en alto y pidiendo a Santiago que no nos castigará por nuestros pecados con alargar de.asiado la etapa, nos pusimos rumbo a Samos. Anduvimos km y km… Yo estaba llegando al límite del mal, mi mente ordenaba, pero mi cuerpo no ejecutaba. Me pase los últimos 5km sin hablar. Jose y Marcos tampoco iban muy bien y valentin… .valntin tiraba por todosl. Casi me arranca la mochila de la espalda, pero mi orgullo le estaba esperando con un: “no, gracias”. Paramos en una zona del río, estiramos patas, José de fumo un putillíto, y Valentin seguía tirando por todos.

Llevaba los pues destrozados, mi cuerpo no respondía ni a ánimos ni a abandonos en el Camino que, no llegaron…

Después de andar por inercia y con un dolor que calaba hasta el alama, vimos a lo lejos el tejado del monasterio de Samos. Dios! .después de 10 larguisimas horas y 38km vimos luz divina! Entrar en el pueblo es increíble, es una sensacios da cada pasito que das, dejas un poquito de dolor. compramos agua, chocolate, fruta y bollitos en el primer y ultramarinos que encontramos y a porá cama! Recorrimos todo un lateral del .monasterio hasta que dimos por la puerta. Sigo sin entender como caso todos los peregrinos con los que hablé deshecharon esa parte de la ruta. EL ALBERGUE era Municipal, dejabas la voluntad. Yo deje 3E, lo que tenía cambiado. Había pocas literas, pero aún así sobró sitio. Nos recibieron amablemente, nos dijeron las condiciones y allí nos quedamos. Las paredes y los techos tenían frescos pintados imitando pasajes del calendario romano y la Capilla Sixtiná, una mezcla un tanto tenebrosa. Allí dentro hacía frío. Nos duchamós, lavamos la ropa, la tendimos y nos fuimos a dar una vuelta. Lo .as importante: vimos como salir haciaá etapa del día siguiente y donde cenar y tomar el café madrugón. Samo es pequenito de todo, con lo que tardamos muy poco en recoreerlo y parar en un bar a cenar. Llevamos un horario europeo total: a las 7 desayuno, a las 12 bocatilla y cañíta y a las 7.30 cena de Menú de peregrino y a las 10 para cama que nos cierran los albergues muy puntual. Cenamos regular u nos fuimos a dormir.

Tenía 1ampolla que me estaba matando y le pedí al médico/peregrino que me hiciese±m remiendo. Allá fuimos: coser y cantar. Valentin te hace un punto de cruz en una ampolla en un momentin. Cargado con el botiquín, las ganas y la luz frontal para mayor visibilidad, me hizo arte… Fuera, en las literas, estaban todos con los serruchos dale que te pego.

Pero tuve una extraña sensación en el barracon:albergue: escuche como si intentasen entrar un par de veces sin fortuna. La puerta de entrada daba a los pies de una de las literas. Valentin también tuvo una extraña sensación: fue al baño y, a la par de pensar que que raro que allí no hubiese fantasmas que, de repente, escucho como se batíaa puerta mientras churriaba y como un grifo empezó a gotear poco a poco y aumento o caudal de repente. Salió por patas dep baño!

Nos pusimos a dormir y hasta mañana.

Escrito desde su teléfono móvil en el Camino Francés.

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