Un percebeiro en el Morrazo, Rías Baixas.

Hace ya unos meses, le hice una entrevista a un amigo percebeiro para que me contase su vida en el mar. Su nombre es Fran F.R. Ésta es su historia.

Él es natural de Cangas del Morrazo (Pontevedra), villa turística que ha sabido mantener su ambiente marinero, y tiene 37 años. Lleva 20 años en el mar.

Comenzó en pesca de bajura, en una lancha llamada “Venus” en la que iban a coger nécora y percebe. La nécora la cogían en la costa de las Islas Cíes y a lo largo de la Ría de Vigo. Rara vez iban hasta la costa sur de Baiona y Cabo Silleiro. Nos confiesa que antes había más marisco que ahora. Había mucha gente dedicada al mar, pero ahora con la crisis, la pesca de bajura se ha convertido en una opción profesional muy solicitada. El percebe lo recogían en la Costa da Vela y los acantilados de las Islas Cíes. También nos comenta que antes había más cantidad y más calidad en el percebe. La contaminación, la temperatura del agua, el Prestige ha ayudado a que el marisco de la zona sea más escaso.

Antes las licencias para poder coger percebe se daban por persona, ahora se les da a los barcos. Hay unos 30 barcos con una media de 2 personas en cada uno. Lo que se está intentando es que si un barco tiene 3 plazas/personas, cuando uno de ellos se jubile, que esa plaza que queda vacía pase para otro barco y así conseguir que vayan dos personas por barco. Al ser una profesión de riesgo, es necesario (y recomendable) que vayan dos y no uno solo en el barco.

Mi gran pregunta surgió en la evolución que sufre el precio del percebe. Antes de la crisis el percebe se vendía a una media de 50-60€ el kilo; ahora se vende a una media de 30-35€ el kilo, cuando se vende. Antes iban 3 ó 4 días al mar, ahora van unos 2 ó 3 porque como no se vende, no se coge. El mar dio mucho dinero, pero ahora pocos están dispuestos a pagar lo que cuesta un kilo.

Cada licencia autoriza coger 6 kilos (2 personas enroladas en el barco: 12 kilos). Hoy día cogen unos 4-3 kilos/licencia para no saturar el mercado y no tener que tirar la materia.

Cada tripulante tiene que ir debidamente enrolado y autorizado en el plan del percebe y actualizarlo todos los años.

Cuando le pregunto por los furtivos (mala cosa hice…) me dice entre dientes, que ya no hay tantos como antes porque los propios percebeiros se ocupan de hacer batidas y guardias y para evitarlo. Mientras los marineros trabajan, son dos vigilantes contratados los que se ocupan, cuando están en tierra, son ellos mismos.

Como soy un poco cotilla y eso de tener información (aun que no valga para nada) me provoca subidón (subidón), le pregunto si entre los percebeiros hay buen rollito. Me dice con la boquita pequeña, que generalmente hay buena relación, simplemente alguna rencilla por comentarios del estilo de “yo cojo el mejor percebe”. Pero también nos asegura que cuando hay que unirse para pedir o protestar, van unidos.

Para los que son de costa, como nosotros, seguro que les inquieta el saber si tienen zonas marcadas, si se pueden agarrar a una roca y nos soltarla por nunca jamás o si tienen que ir dejando zonas en barbecho, ésta es la respuesta de Fran F.R.: “no hay zonas propias, si la zona está abierta puedes coger libremente”. Ya lo tenemos más claro. Se cierran zonas para cuando vengan las navidades o fechas señalas (en las que este rico manjar del mar llega a precios de vértigo… unos 130-150€ el kilo!) tener buena materia.

El percebe no sufre de vedas, por lo que se puede coger durante todo el año. Las zonas donde los percebeiros del Morrazo pueden ir son:

– Costa da Vela.

– Costa de las Islas Cíes e Isla de San Martiño.

Entrando en terreno tenebroso, le pregunto esta vez por el Prestige… Le salen dos frases casi automáticamente: “fue un engaño”, “una catástrofe” y sigue: “los políticos decían que no iba a llegar el chapapote en la televisión, mientras nosotros lo estábamos cogiendo con las manos desde las lanchas” y cierra con un “estuvimos parados cerca de un año”. No fueron a nada, tuvieron que entregar el ROL (permiso del barco) en capitanía. Sólo salían al mar a ver si había fuel. Si lo había. Fran se arranca y dice: “Estuvimos limpiándolo, la mayoría estábamos allí, limpiando las playas, otro no hicieron nada”. “Cuando llegaron los militares se adueñaron de las Cíes. Un barco lleno de voluntarios quiso ir a las islas y cuando llegaron allí los soldados les cortaron las defensas (los neumáticos que los barcos llevan en los costados para no romperse al atracar en los puertos) y los mandaron de vuelta a tierra. El gobierno local (de aquella el PP) se puso en contacto con ellos para ofrecerles la mano y ayuda. No recuerda ver a altos cargos por la zona.

Después del parón, fueron entregando el ROL a los marineros y éstos fueron paulatinamente a trabajar para ver cómo estaba el tema. En esa época ya casi no se veía chapapote en la superficie, pero los marineros que iban a ver los aparejos sí se encontraban con restos de fuel en ellos y tuvieron que tirarlos. Debido a este barbecho involuntario, había más cantidad de percebe, pero la gente lo recibió con miedo. No se nota un descenso de la población de este marisco desde la catástrofe, por lo que se puede decir que pudo haber sido mucho peor.

Fran F. R. lleva 17 años mariscando percebe en los acantilados de la Costa da Vela e Islas Cíes. Ya metidos de lleno en la profesión (una de las más peligrosas que hay), entendemos un poco más el por qué van tan pocos días y (relativamente) tan pocas horas. La hora en la que toca el despertador varía según las mareas, pero nos comenta que cuando toca a las 5:00 de la mañana, cuesta y mucho el levantarse.

Se trabaja 1hora y media antes de bajamar y otra 1hora y media después de bajamar (legalmente tiene estipulado un máximo de 2 horas). El trabajo real, supone estar 3 horas cogiendo percebe. Y es que, antaño, lo que más les llevaba era la ruta en sí, porque se iba en gamela (pequeño barco tradicional sin motor) y tardabas 1hora 45 minutos de ruta; ahora con la planeadora en 15 minutos están listos para darle a la raspeta (utensilio para arrancar el percebe de la roca). ¡Bienvenida evolución!

El trabajo es duro y minucioso. En el sitio lo escogen, le quitan el mejillón, las piedras, los percebes lastimados. Cuando terminan, llevan todo lo recogido a la lancha de vigilancia a pasar el control (en el mar o en tierra, depende del día), precintan los sacos y ponen dirección a la lonja. Una vez allí, los desprecintan y lo vuelven a pesar. Entonces llega el momento de engalanarlo para que llame la atención del comprador: lo colocan en las cajas, los clasifican y, normalmente, ponen los mejores por encima.

Horarios de venta en lonja en Cangas del Morrazo (Rías Baixas):

– Marea de mañana: 14:30 horas.

– Marea de tarde: 17:15 horas.

– Algunos viernes: 13:00 – 13:30 horas.

A la lonja sólo puede ir la persona registrada, las “visitas” no pueden comprar, ni siquiera deberían entrar por higiene. Si el percebe no se vende, se deja en la cámara para el día siguiente o se envía a otro punto de venta autorizado (Vigo, Pontevedra).

Como conozco a Fran desde hace unos cuantos años y se que le encanta su trabajo (si, aunque parezca mentira…) no dejo de preguntarme el por qué le gusta y se lo transmito: “porque no es un trabajo de oficina, ni un trabajo rutinario. Un día estás en una zona, otro día en otra. No es un trabajo monótono”. Tranquilos, tiene más razones y sigue: “Tienes esa libertad, puedes hacer más cosas, no tienes al jefe encima”, sigue: “me gusta el mar, me veo jubilándome en él, si seguimos así no sé si podré, pero me gustaría. Lo llevo haciendo tantos años, que no me imagino haciendo otra cosa”. Con lo de no tener al jefe encima ya me había convencido…

El percebeiro no tiene vacaciones, sólo días que por mal tiempo no va al mar. Bueno, o no vacaciones pagadas como lo entendemos. Antaño, el percebeiro era una de las figuras marineras con más alto estatus, por así decirlo. El mar dio mucho dinero, pero ya no es lo que era. Hoy en día, tienen que apretarse mucho para vivir; no pueden vivir sólo del percebe. La mayoría de embarcaciones roladas en el percebe, tienen licencia para ir a la volandeira, pulpo, nécora, etc. Estamos todos en momento de vacas flacas.

La indumentaria de un percebeiro es esencial:

– Traje de neopreno. Si puede ser de color llamativo, mejor. Si te caes por un golpe de mar o quedas atrapado entre unas rocas, es mejor un traje con rallas rojas o amarillas que únicamente negro.

– Botas o tenis con suela de goma para agarrarse bien a las rocas.

– Muchas veces llevan chándal por encima del traje para cubrirse un poco más y proteger el traje y el cuerpo.

– Hay quien usa guantes y casco (Fran es un lobo de mar – o inconsciente- y no los lleva).

– Una raspeta: palo de madera con una raspa metálica en la punta.

– Un aro con red para coger el percebe.

– Un saco y una cuerda.

Normalmente uno va atado y otro va agarrando la cuerda por si sufre el golpe de una ola.

Y la pregunta que va al corazón… ¿Te gustaría que tu hijo fuese percebeiro?, su respuesta: “Al ser posible, espero que no. Es un trabajo muy arriesgado y uno siempre quiere lo mejor para su hijo”.

¿Os imaginabais así este oficio?

Mela Iglesias

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Acerca de EscapadaRíasBaixas

Este blog se ha creado para publicar información y comentarios acerca de las empresas, actividades, eventos y recursos relacionados con el Turismo que se llevan a cabo en el ámbito de las Rías Baixas.
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